La hora de las gaviotas – Ibon Martín

«Jamás te arrepientas de hacer lo que piensas ni de defender aquello en lo que crees»

8 de septiembre de 2019. Un grupo de hombres y mujeres desfilan juntos en el Alarde de Hondarribia, la fiesta grande de la localidad, tradicionalmente masculina. Un acto que cuenta con la oposición, a veces violenta, de muchos vecinos que no ven con buenos ojos la participación femenina en esta fiesta, y que provoca una auténtica escisión entre los habitantes del pueblo.

«En los rostros de las mujeres y los hombres que las componen se adivina una extraña mezcla de emociones: alivio por dejar atrás la zona más complicada, tristeza y rabia por lo que acaban de vivir, felicidad por haber resistido un año más»

Todo va según lo previsto hasta que una mujer muere a causa de un apuñalamiento.

«Los responsables de todo son los de arriba. Los de arriba y los políticos, claro. Es mucho más fácil condenar levemente lo que sucede y no actuar, no vaya a ser que se pierdan un puñado de votos en la comarca».

Encargan la investigación a la Unidad de homicidios de impacto de la Ertzaintza liderado por Madrazo;  sin embargo, su presencia no va a ser posible. Todos creen que está de vacaciones, pero está en el Camino de Santiago, no para llegar a la tierra del Apóstol, sino para reencontrarse con su pasado y cerrar viejas heridas.

«..después de tantos años ocultando a todo el mundo una parte tan importante de mi vida, sentí que necesitaba enfrentarme a ello»

A falta de su superior, la suboficial Ane Cestero estará al cargo de la investigación. En un principio parece que la víctima fue escogida al azar,  cuya única culpa fue participar en un desfile que antiguamente sólo estaba formado por hombres; pero los hechos se complican;  sucederán más muertes y desapariciones. ¿De dónde sale tanto odio?  “La policía es cosa de hombres. Agur, Cestero” Y todo parece relacionado con la violencia de género,  algo que va a generar fuertes controversias a la suboficial Cestero puesto que su padre fue un maltratador.

«Lo que sucedía en casa se quedaba en casa. Era una norma no escrita que su madre le inculcó desde que comenzaron los primeros desprecios. Nadie debía saber que era víctima de un monstruo que le arrebataba la vida con cada palabra»

Y junto a las muertes y desapariciones, la historia dará un giro sorprendente. Los hechos se precipitan, las agresiones aumentan, parece que la violencia se ha instalado en el lugar; a la vez van surgiendo nuevas pistas y,  aunque  todo sigue orbitando alrededor de la violencia contra las mujeres, no lo hace del modo que parecía al principio de la investigación. Hay intereses creados, implicaciones personales y lo peor, vidas en juego. 

“Las pintadas, los enfrentamientos en redes sociales, las discusiones subidas de tono durante la recepción a los remeros, y ahora el incendio del barco de una mujer popular….El caso del crimen del Alarde se complica por momentos; un halo de salpicaduras, a cual más preocupante, se va extendiendo a su alrededor”

Ibon Martín (San Sebastián, 1976) es periodista de formación. Empezó escribiendo libros de viajes sobre su tierra, tema del que es un apasionado. Debutó en la novela con «El valle sin nombre» para después continuar con el thriller, convirtiéndose en un maestro del suspense. Destaca «La danza de los tulipanes» (2019), que cosechó un gran éxito.  Los protagonistas, comunes a sus otras novelas del género, no son simples actores de la historia, están bien perfilados y  tienen un pasado que marcan sus actos en el presente.

«Era una cría pero lo sabía todo. Y me culpé por no haber hecho nada para impedirlo»

La trama está narrada en tercera persona y con tres líneas argumentales, dos de ellas complementarias.«Está llegando su hora: la hora de las gaviotas». La violencia y el odio son los asuntos claves, más focalizados en la violencia de género expuesto en diferentes variantes.

«La persuasión es el arma más dañina de los maltratadores. Se aprovechan de que para la mayoría de las víctimas el objetivo de conseguir que su agresor cambie se convierte en el principal motor de sus vidas.»

Un tema que lamentablemente está de actualidad. Y de fondo la localización, un entorno único por su belleza y su situación, el País Vasco. Una perfecta combinación de temática, suspense, costumbres y paisaje.

Pasaia huele a mar esa noche. En realidad siempre lo hace, un pueblo varado a orillas del único fiordo de la costa vasca no puede oler a nada más.”

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